dimecres, 11 de març de 2015

La fi d’una època

«Tal vez yo sea casi ya un viejo. No le temo a la palabra. Camino este año hacia los 64, pero mi madre (casi mi único familiar vivo) está al filo de los 91 y muy lúcida, pero no le envidio y se lo digo: En absoluto aspiro a llegar a tu edad. La vejez -incluso la mejor- está llena de límites y de carencias. Es duro pero el terrible Céline tenía un punto de razón. “La vejez es lo que sobra de la vida.” Duro, sí, pero la realidad lo es a menudo. Todo esto es válido siempre (creo)  pero lo es más ahora mismo, cuando los que hemos vivido otras épocas -mejores y peores como es normal- sentimos una crisis no sólo económica o de corrupción, casi lógica en un mundo envilecido donde sólo cuenta el dinero. Estamos ante un fin de época, y diría más ante un cambio de civilización, a mi entender (salvo los avances técnicos) claramente para peor. La gente vive la terrible esclavitud de la ignorancia. Inculta, mal educada, sin lecturas, sin modelos, vive una época gregaria y sórdida dominada (significativamente) por la palabra “basura”. Comida basura, televisión basura, viajes basura a basureros turísticos, democracia basura… ¿Es eso la felicidad? En la ignorancia acaso sí. Cuando no se lee no se puede pensar y tragas todo, te crees libre y eres un bárbaro esclavo. Además el civismo, la urbanidad están por los suelos. La mayoría (salvas pertinentes excepciones) es hirsuta, tosca, bruta… Gritan, ponen los pies en las mesas, hacen ruido, jamás ceden el paso… Es una época de bárbaros. Y como en España (no sólo) pero hablemos de aquí, la cultura y la urbanidad yacen por los suelos, todo nos dice que una época más ilustrada toca  a su fin. Hallar vecinos toscos o bestias es lo más sencillo.  Como decía Pasolini, verás a tus hijos fascistas (sin saberlo) navegar falsamente felices hacia los mundos de la Nueva Prehistoria. ¡Cuánta lucidez en ese hombre espléndido! Por mi parte, me siento cada vez más ajeno a mi entorno ignaro. Creo que los algo cultos estamos llamados a la extinción y me veo (digamos) como Severino Boecio entre los ostrogodos. “Vltimvs romanorum” El último romano. ¿Qué le importaba a Alarico el humanismo, la sabiduría? En este final de época donde el poder te dice que tienes derecho a todo lo peor, regalo mi cuota de basura y reivindico (como lobo estepario) un razonable elitismo. “Si omnes, ego non”. Si todos siguen el trillado camino, yo no. No me reconozco en este híspido, brutal mundo o época nueva. En este reino zafio de las distintas basuras. No me gusta. No es lo mío. Lo dijo Gil de Biedma: “De la vida me acuerdo, pero ¿dónde está? ” Fin de mundo, fin de época, incultura, burricie, barbarie. ¿Adónde ir? ¿La vieja Tebaida está en el bello Egipto, no sé si ahora mismo recomendable… (“Quedé estremecido por lo limitado que tiene que experimentar el mundo quien se priva del libro” Stefan Zweig.)»

Luis Antonio de Villena


4 comentaris:

Miquel ha dit...

Modestament, faig meu el text. Qui sap, però, si només és qüestió d'edat, encara que jo no ho cregui.

Clarissa ha dit...

No crec que la cultura sigui només una qüestió d'edat...

F. Puigcarbó ha dit...

també me l'emporto, amb permis. És d'una enorme lucidesa i no es questió d'edat, sóc mes gran que Villena i contemplo el mateix paisatge isolat que ell, però el que tinc tan clar és quan un és vell, perque aixo és molt relatiu personal i instransferible.

salut

Clarissa ha dit...

sí, es clar, es poden tenir anys i sentir-se jove... és un mateix que s'ho ha de veure