diumenge, 14 de febrer de 2016

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«En una época, dijo, en la que existen los excitantes y los sedantes, es inconcebible tener penas de amor que duren más de seis horas. Estaba sonriendo, joven y bella, cuando siguió anunciando cínicamente las verdades del mundo y dijo: “En una época en la que existen las cirugías estéticas y los institutos de belleza, es insensato que vos prefieras una mujer a otra. En una época”, agregó, “en la que existen las píldoras anticonceptivas y la inseminación artificial, no es posible transmitir todavía nuestras taras, nuestras angustias y nuestra fealdad a hijos propios o ajenos”. - Un tipo que escribe su vida día tras día es algo bastante ridículo. Es imposible tomarse en serio. La memoria sirve para olvidar, como todo el mundo sabe, y un diario es una máquina de dejar huellas. Me gustan mucho los primeros años de mis diarios porque allí lucho con el vacío total: no pasa nada, nunca pasa nada en realidad, pero en ese tiempo me preocupaba, era muy ingenuo, estaba todo el tiempo buscando aventuras extraordinarias. Empecé a robar la experiencia a gente conocida, las historias que yo me imaginaba que vivían cuando estaban conmigo. Escribía muy bien en esa época, dicho sea de paso, mucho mejor que ahora, tenía una convicción absoluta, que es siempre la mejor garantía para construir un estilo.»  – Ricardo Piglia – Los diarios inéditos