dijous, 9 de juliol de 2015

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«He entrevisto algunas escenas; pero confieso que no sé más que a través de relatos todo aquello que las hace interesantes para mí.»

«Pero si se tiene el talento para entreverar esa especie de atestados (...), del paso de la civilización de los egipcios a los etruscos y de los etruscos a los romanos,»

«En general, en la sociedad italiana, incluso la más inteligente, hay que comportarse como en la corte, y no reprobar jamás nada de lo italiano.»

«No hacen falta razonamientos para encontrarlo hermoso. Da placer a la vista. Sin ese placer en cierto modo instintivo o al menos no razonado del primer momento, no hay pintura ni música. Sin embargo (...) llegaba al placer, en las artes, a fuerza de razonamientos. El Norte juzga según sus sentimientos previos, el Mediodía según lo que da efectivamente placer a sus sentidos.»

«Estas montañas, vista de esa manera por sobre una llanura fértil, son de una belleza impresionante, pero tranquilizadora como la arquitectura griega. Las montañas de Suiza, por el contrario, me recuerdan siempre la debilidad del hombre y al pobre diablo viajero arrastrado por un alud. Estos sentimientos son seguramente personales.»

«¡Cuánta gente interesada en decir cosas horribles de un hombre genial que se burla de todas las preeminencias sociales! Puede decirse que, en este siglo de alabanzas mendigadas, de compadreo y de periodismo, la envidia es la única señal cierta de un gran mérito.»

«(Se llega a la pequeñez, en las artes, por la abundancia de detalles y el cuidado que se pone en ellos.) »

«Las músicas de nuestros regimientos son a ésta lo que el grosero calzado de una pescatera al bonito zapato de satén blanco que veréis esta noche.»

«Miguel Ángel conoció a los griegos como el Dante a Virgilio. Admiraron como debían, pero no copiaron; por eso se habla de ellos al cabo de siglos. Quedarán como el poeta y el escultor de la religión católica, apostólica y romana.»

«Es verdad que yo era el único lector de su biblioteca.»

«El sonido de las campanas es en efecto una parte de la música.»

«Escribir un viaje pintando los objetos por la sensación que causaron en un corazón, es bastante peligroso. Si se alaba con frecuencia, se está seguro del odio de todos los corazones distintos del vuestro. ¡Cuántas bromas no harán contra este diario las gentes de dinero y de condecoraciones! Pero tampoco es para ellos para quien escribo. Yo no me sometería a cien veladas aburridas para conseguir una de esas condecoraciones que a ellos les cuestan mil.»

Roma, Nápoles y Florencia. Stendhal. – Editorial Pre-textos