divendres, 7 d’octubre de 2011

Pla de novel·la

Pero los novelistas escriben impulsados por un sinfín de motivos diferentes: por dinero, por la fama, por las críticas, por los padres, por los amigos, por los seres queridos; por vanidad, por orgullo, por curiosidad, por diversión; del mismo modo que los buenos ebanistas les gusta hacer muebles, a los borrachos beber, a los jueces juzgar y a los sicilianos disparar por la espalda contra sus enemigos. Podría llenar un libro con los motivos, y todos serían verdaderos, aunque no válidos para todos los novelistas.”

“Sabemos también que un mundo que sea genuinamente creado debe ser independiente de su creador, un mundo que obedezca a un plan (un mundo que revele su planificación) es un mundo muerto.”

“Generalmente, la novela pretende ceñirse a la realidad: el escritor hace subir al ring a los deseos en pugna y luego describe el combate, pero, en realidad, el amaña el combate y da la victoria al deseo que él prefiere. Y juzgamos a los escritores tanto por la habilidad que muestran al amañar el combate (es decir, al convencernos de que no está amañado) como por la categoría del contendiente al que dan la victoria.

Pero la finalidad principal por la que se amaña el combate es demostrar a los lectores lo que uno piensa del mundo que le rodea.”

“Y me dijeron que si un artista no es su juez más severo, no merece ser artista.”

La mujer del teniente francés
John Fowles