dissabte, 11 de juliol del 2015

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«Como un soneto no tiene más que catorce líneas, uno no corre nunca el riesgo de aburrirse mucho si lo empieza; amo este género con pasión. Hay ocho o diez sonetos en italiano que están entre las cosas más bellas que haya producido el espíritu humano.»

«Escribía todas las noches en 1816, pero no hago imprimir en 1826 más que aquello que me parece aún verdadero.»

« (...) hace un reloj que en veinte años no se estropea, y la miserable máquina a través de la cual vivimos se estropea y provoca dolor al menos una vez por semana.»

«Los Carracci (...) formaron (...) a una multitud de buenos pintores de segunda fila, que no tendrían rivales si vivieran en nuestros días. No amaron en el mundo otra cosa que su arte, (...), y murieron pobres, (...). Pero se habla de ellos dos siglos después de su muerte, y algunos seres románticos miran a veces sus cuadros con lágrimas en los ojos.»

«Pues bien, con permiso de nuestras dama filósofas o místicas, es precisamente ahí, en los límites de la virtud, donde se toma la temperatura al mérito de una mujer.»

«Tengo sed de música; una velada sin música me parece que tiene algo de seco y de infeliz.»

«que ya está mal visto por el poder simplemente porque publica libros, »

«pero uno viaja para encontrar cosas nuevas y ver a los hombres tal y como son.»

«Como oro en paño me llevo a casa un volumen cuadrado, pequeño, en cuarto, escrito con tinta amarilla; y es que Italia no sabe hacer tinta, pero sabe emplearla. Es imposible mostrar más sutileza, y sobre todo hablar menos en vano, (...) Jamás una frase vaga, jamás esas consideraciones generales y mortales con las que nuestros pequeños historiadores tan cruelmente nos hacen pagar el placer de haber tenido hombres geniales. En las cuatrocientas páginas del manuscrito, no hay un solo en efecto o un por lo demás inútil.»

«he comprado ciento cincuenta volúmenes de historiadores italianos de la Edad Media; (...). Los días de lluvia o de luna (spleen), leo un periodo de cuarenta o cincuenta años, (...); a continuación busco en los ciento cincuenta volúmenes todo lo que tenga relación con ese periodo. Es una ocupación muy atractiva y que contrasta no poco con la vida, volcada toda al exterior, de un viajero.»

«pero no era ese el cálculo de las gentes de letras, que querían brillar. Se han escuchado con impaciencia unos a otros, ha habido réplicas agrias; en una palabra, he disfrutado de todos los encantos de la velada literaria.»


Roma, Nápoles y Florencia. Stendhal. – Editorial Pre-textos

divendres, 10 de juliol del 2015

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«(época, (...), en la que de ciento veinte mil habitantes, no había cuarenta que le encontrasen gusto a pensar; la mesa y la voluptuosidad eran sus dioses)»

«Encuentro en ellos una profusión de columnas, y, para mí, las columnas son en arquitectura lo que el canto es a la música.»

«Hay que marcharse, cosa que lamento mucho; hago mis últimas visitas a los monumentos. (Le ahorro al lector descripciones de cuadros, tan insignificantes para quien no los ha visto, pero que a mí me complacía poner por escrito en el momento.)»

«Los hombres fuertes de este país desdeñan los lugares comunes, tienen el valor de exponer las ideas que son suyas personales; se aburrían repitiendo las otras.»

«Sueñan con los honores, en lugar de no pedirle la felicidad más que a su paleta o a su cincel.»

«Si el arte del pintor pudiera reflejar la amabilidad perfecta, sin la sombra de la afectación o del lugar común, el ingenio vivo, brillante, original, que no repite nunca lo que se ha dicho o escrito,»

«Deseo ser breve y claro. Si echara mano de aparato inatacable de las formas dubitativas y modestas que tanto convienen a mi ignorancia, este viaje tendría tres volúmenes, y seria seis veces más aburrido. En los tiempos que corren, la brevedad es la única señal de respeto apreciada por el público. No pretendo decir lo que son la cosas, cuento la sensación que causaron en mí.»

«Es sabido que las cartas de amor, y a veces la conversación tierna de las mujeres letradas, no son, en general, más que un centón de las novelas que admiran. ¿Será por esto por lo que son menos mujeres que todas las demás, y tan ridículas?»

«El italiano, que lee poco y con desconfianza, se instruye ante todo por medio de los viajes.»

«Todo está perdido si causa disgusto por charlatán, mientras que no hay ningún peligro en parecer silencioso. »

«La desesperación por amor es aquí ni más ni menos que las viruelas del alma; hay que pasar por ellas.»

«Un alma alocada, soñadora y profundamente sensible es aún más indispensable que una buena cabeza para atreverse a abrir la boca acerca de las estatuas.»

Roma, Nápoles y Florencia. Stendhal. – Editorial Pre-textos


dijous, 9 de juliol del 2015

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«He entrevisto algunas escenas; pero confieso que no sé más que a través de relatos todo aquello que las hace interesantes para mí.»

«Pero si se tiene el talento para entreverar esa especie de atestados (...), del paso de la civilización de los egipcios a los etruscos y de los etruscos a los romanos,»

«En general, en la sociedad italiana, incluso la más inteligente, hay que comportarse como en la corte, y no reprobar jamás nada de lo italiano.»

«No hacen falta razonamientos para encontrarlo hermoso. Da placer a la vista. Sin ese placer en cierto modo instintivo o al menos no razonado del primer momento, no hay pintura ni música. Sin embargo (...) llegaba al placer, en las artes, a fuerza de razonamientos. El Norte juzga según sus sentimientos previos, el Mediodía según lo que da efectivamente placer a sus sentidos.»

«Estas montañas, vista de esa manera por sobre una llanura fértil, son de una belleza impresionante, pero tranquilizadora como la arquitectura griega. Las montañas de Suiza, por el contrario, me recuerdan siempre la debilidad del hombre y al pobre diablo viajero arrastrado por un alud. Estos sentimientos son seguramente personales.»

«¡Cuánta gente interesada en decir cosas horribles de un hombre genial que se burla de todas las preeminencias sociales! Puede decirse que, en este siglo de alabanzas mendigadas, de compadreo y de periodismo, la envidia es la única señal cierta de un gran mérito.»

«(Se llega a la pequeñez, en las artes, por la abundancia de detalles y el cuidado que se pone en ellos.) »

«Las músicas de nuestros regimientos son a ésta lo que el grosero calzado de una pescatera al bonito zapato de satén blanco que veréis esta noche.»

«Miguel Ángel conoció a los griegos como el Dante a Virgilio. Admiraron como debían, pero no copiaron; por eso se habla de ellos al cabo de siglos. Quedarán como el poeta y el escultor de la religión católica, apostólica y romana.»

«Es verdad que yo era el único lector de su biblioteca.»

«El sonido de las campanas es en efecto una parte de la música.»

«Escribir un viaje pintando los objetos por la sensación que causaron en un corazón, es bastante peligroso. Si se alaba con frecuencia, se está seguro del odio de todos los corazones distintos del vuestro. ¡Cuántas bromas no harán contra este diario las gentes de dinero y de condecoraciones! Pero tampoco es para ellos para quien escribo. Yo no me sometería a cien veladas aburridas para conseguir una de esas condecoraciones que a ellos les cuestan mil.»

Roma, Nápoles y Florencia. Stendhal. – Editorial Pre-textos

dimecres, 8 de juliol del 2015

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«La primera impresión es embriagadora. Estoy en completo arrebato mientras escribo esto.»

« “Pensar, aquí, es un peligro; escribir, el colmo de la inconsecuencia. Ved la brisa encantadora y voluptuosa que reina en la atmósfera, hoy primero de octubre; ¿queréis que uno se exponga a o que lo destierren a las nieves de Múnich o de Berlín, entre gentes tristes, que no piensan más que en sus condecoraciones y en sus dieciséis cuarteles? Nuestro clima es nuestro tesoro.”»

«Dejemos los temas tristes; hablemos de música: es el único arte que vive todavía en Italia.»

«En música, hay dos caminos para llegar la placer: el estilo de Haydn y el estilo de Cimarosa; la sublime armonía o la melodía deliciosa. »

«Únicamente la música vive en Italia, y, en este bello país, no hay que hacer más que el amor; a los demás disfrutes del alma se les ponen estorbos; aquí uno muere envenenado de melancolía si se es ciudadano. La desconfianza extingue la amistad; en cambio, el amor es aquí delicioso; en otras partes, no tienen más que la copia

«Es este un pueblo nacido para lo bello: una ópera de dos horas se sostiene por un momento delicioso que dura apenas seis minutos;»

«Voy a ocho o diez palcos; nada más dulce, más amable, más digno de ser amado que las costumbres milanesas. Es lo opuesto a Inglaterra: jamás una cara seca y desesperada.»

« (...) Es lo que hace tan atractivo el estudio de los pintores de la segunda mitad del siglo XV.»

«Casualmente, a mí me gusta más escuchar que hablar;»

« (...) ha formado una de las mejores bibliotecas de Europa;»

«En este siglo mentiroso y comediante (this age of cant, dice lord Byron), este exceso de franqueza y de sencillez entre gentes que se cuentan entre las más ricas y más nobles de Milán me causa tanta impresión, que me hace pensar en establecerme en este país. La felicidad es contagiosa.»

«Si no escribo en este momento, no escribiré. Trato de calmarme y de no escribir una oda que me parecería ridícula dentro de tres días.»

«Todo lo que puedo decir de las costumbres morales o de la manera de ir en pos de la felicidad en Italia, no lo sé sino a través de relatos que han podido ser falaces. Esas cosas no se ven con los ojos de la cara, como decía Napoleón.»

Roma, Nápoles y Florencia. Stendhal. – Editorial Pre-textos

dimarts, 7 de juliol del 2015

La Itàlia eterna

Stendhal, en aquest llibre Roma, Nápoles y Florencia, ens mostra “l’esperit” d’Itàlia, una Itàlia eterna, una Itàlia la imatge de la qual comparteixen dins el seu cap totes les persones il·lustrades del món, que ha fet vessar rius de tinta i se n’ha parlat a bastament: Itàlia i el seu art, Itàlia i la seva història; la seva música, els seus quadres, els seus monuments, les seves escultures... fins i tot el seu menjar. La Itàlia eterna.

Però convé tenir en compte que aquesta Itàlia eterna que idealitzen els viatgers i els turistes... no és pas el país real, el lloc geogràfic on la gent que hi viu treballa i respira.

S’ha dit moltes vegades que no és el mateix viatjar o fer turisme per un lloc que viure-hi.

Tampoc és el mateix viatjar a un lloc carregat d’història que a un lloc on l’edifici més antic no té ni dos-cents anys.

Però, a l’hora de viure en un lloc, els referents artístics i la història es dilueixen, i es tracta amb les persones –la gent és més o menys igual a tot arreu, diuen, un cop esporgats els forklorismes-. I si vius en un lloc i hi has de treballar i lluitar per a la supervivència, encara que sigui un lloc carregat de bellesa, paisatgística o monumental, això anul·la tot romanticisme:

 «Però quan li dic/que ell és un dels feliços que han vist la sortida del sol/a les illes més belles del món,/somriu amb el record i contesta que el sol/s’aixecava que el dia ja era vell per a ells.», Cesare Pavese, Els mars del sud

Stendhal ens explica la Itàlia eterna. Mentre que la Itàlia quotidiana, tan en aquella època com ara, seria una altra cosa i passaria per altres camins, la Itàlia eterna no hauria canviat, i seria tan vàlida ara com quan Stendhal l’observava i la posava per escrit fa més de dos segles. Per això és eterna, és clar.


dilluns, 6 de juliol del 2015

Un nom providencial

Stendhal no fou de seguida Stendhal. Henry Beyle va escriure (o dictar) molt durant tota la seva vida tota mena d’escrits, i va publicar (i es va amagar) sota tota mena de pseudònims. Tant és així que es fa difícil de vegades per part dels seus biògrafs seguir la pista de tot el què va escriure i publicar; i a més sempre s’hi troben moltes pàgines “de batalla”.

Però, allò que va escriure i publicar que ell pensava que era bo, allò que més apreciava (i el què els seus lectors més hem apreciat), ho va ajuntar sota aquest pseudònim que només feia servir els dies de festa, per dir-ho d’alguna manera, i que personalment m’entusiasma; trobo que és admirable, envejable, musical, romàntic i molt elegant: Stendhal.

L’origen d’aquest pseudònim –d’on el va treure- va fer ballar el cap als estudiosos de la matèria fins que es va saber que era un homenatge al lloc de naixement, un petit poblet alemany, d’un historiador de l’art molt conegut i rigorós d’aquella època, que m’imagino que ell devia admirar i en les llibres del qual devia aprendre molt sobre aquesta Itàlia eterna que tant l’interessava.

Un toc més de la classe i el bon cop d’ull que va tenir aquest misteriós Arrigo Beyle per triar un pseudònim a l’altura de la posteritat.


diumenge, 5 de juliol del 2015

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«¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir? - Mantengo como única lealtad aquella que tiene que ver conmigo mismo: escribir lo que quiera, sin que nada ni nadie pueda condicionar lo que escribo. Cualquier otra cosa supondría incurrir en una especie de autocensura, y creo que la escritura ha de constituir un espacio insobornable de libertad.» - Miguel Barrero – Cuestionario Básico – Blog Cierta distancia

dissabte, 4 de juliol del 2015

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«El nombre de cuentista que más he pronunciado en mi vida, en voz alta o baja, fue Julio Cortázar. El que más me influyó, el que más vorazmente leí, el que más quise, el que me hizo amar el cuento ya para siempre. Sin embargo, en estos ocho años no recuerdo haber escrito nunca aquí sobre él -sí sobre Casa tomada-,(...). Bien. No he contaminado su recuerdo, lo que fue y significó. Hace mucho que no lo leo, y hace mucho que me dolía la moda de machacar a Cortázar. Ya parecía en el último round antes del K.O. y el olvido, pero hoy -hoy, hoy- todos parecen quererlo y amarlo y leerlo. Ya no puedo decir "recién lo leí" pero tengo al resguardo las calles de sus cuentos, el ritmo de sus cuentos. Queda hoy más en mí de aquel Cortázar que leí que de la persona que fui. Aunque no lo frecuente ni pronuncie su nombre, en voz alta o baja. Fui feliz leyendo sus cuentos. ¿Habría pago para eso?» – Miguel Ángel Muñoz – Blog El síndrome Chéjov

divendres, 3 de juliol del 2015

Amb Stendhal (V)

Una escena memorable d’aquest llibre Roma, Nápoles y Florencia, és la trobada, i posterior conversa, d’Stendhal amb el gran Rossini, compositor d’òpera.

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Aquest és aquell que, després d’una quantitat realment gran d’òperes d’èxit, va dir que es retirava i que ja no n’escriuria cap més, perquè un altre èxit no podria afegir ja res més a la seva glòria, i en canvi un primer fracàs la podria enfonsar.

Aquest és també aquell que va negar-se sempre en rodó a proporcionar a la impremta les seves obres completes... perquè tenia molta por que es posés en evidència com s’autoplagiava (i plagiava a altres) i es reaprofitava a si mateix i allò que ja havia escrit abans. (Cosa que per altra part era normal a l’època).

Rossini també és famós pels famosos canelons a la Rossini, que es veu que són uns canelons amb patè que són boníssims. En això es veu que era un home de vida, un bon vivant, un panxacontent, igual con té pinta de ser Stendhal. Que els agradava menjar molt i bé, vaja.

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Però, en aquesta trobada i posterior conversa d’Stendhal i Rossini, encara no es parla de res de tot això, pel simple fet que tot això encara no ha passat.

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Uns anys més endavant Stendhal escriurà una Vida de Rossini, que publicarà no sé si amb pseudònim, i que no seria pas una de les seves millors obres, precisament. (Ep, què  jo sàpiga!) Que deu ser una d’aquelles obres que es llegeixen perquè són obra menor d’un autor bo, però que per elles mateixes no serien llegides si no fos per això... Sempre hi ha gent que ho vol llegir tot d’un autor que li agrada, encara que siguin les seves creacions menys reeixides.

Per mi els llibres importants i bons d’Stendhal són La cartoixa de Parma, El roig i el negre, -novel·les excel·lents-, el llibre de viatges Roma, Nápoles y Florencia, -que em sembla que són els únics que ell signa amb aquest pseudònim d’Stendhal, i que em sembla que són els únics que dedica als happy few-, i potser aquell llibre un pèl estrany que s’anomena Del amor, i que no sé amb quin pseudònim va signar, i un llibre de contes que s’anomena Cròniques italianes, que jo encara no he llegit, però que em sembla que no està tan bé com les novel·les.

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En aquesta conversa entre Stendhal i Rossini es parla primerament de com, a la Itàlia de l’època, es dediquen pocs recursos a la remuneració dels músics, cosa que és injusta, en això estan d’acord.

De vegades (jo, a la vida real), m’he trobat persones que troben que parlar de la pela és impropi de persones amb cultura, que és vulgar. I en canvi, aquí es troben dues ments creatives de primer ordre, i el primer que fan és parlar de la pela; ara, estic d’acord que això només devia ser per trencar el gel, que després d’escalfar motors i agafar confiança ja devien parlar d’altres coses, més elevades.

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Stendhal treu la conclusió que Rossini, un creador (i de música!), és un home feliç, entusiasta, il·lusionat, i que aquesta satisfacció amb si mateix i el seu món té a veure amb la seva capacitat per a crear, i amb el ser reconegut com a creador.


Ho he dit molts cops i mai em cansaré de repetir-ho ni ho ponderaré mai prou: crear realitza; i fins i tot encara que no es tingui èxit.

dijous, 2 de juliol del 2015

Amb Stendhal (IV)

(això ja queda fora del llibre Roma, Nápoles y Florencia, d’Stendhal)

Em diu un ocellet que a Henry Beyle, no és només que els italians no notessin en ell al gran Stendhal que encara no era, sinó que amb les seves preguntes i la seva curiositat per tot... el van prendre per un espia!

Es veu que la policia austríaca el va fer expulsar d’Itàlia acusat d’espionatge. (Que què hi feien els austríacs fent expulsar gent a Itàlia, no m’ho pregunteu, perquè no ho sé, només ho puc conjecturar, però no sé prou història per a situar-ho cronològicament, això).

Pel cas, que Beyle, amb tanta curiositat i amb tantes preguntes sobre la seva Itàlia eterna va generar incomoditat entre aquells que es podien haver sentit incòmodes.

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Que jo sàpiga, no hi ha prou documentació històrica per saber si ell era o no era un espia. (De fet, ell era francès, i per tan un estranger a Itàlia, i tampoc m’ha quedat gens clar de què vivia...) Per una persona tan sensible, veure’s expulsat de la terra dels seus somnis devia ser un cop dur...

Però..., i si ho era, d’espia?

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Jo que deia que ser mestressa de casa és molt combinable amb l’escriptura... Ser espia també em sembla molt combinable!

En tot cas, jo el considero un espia de la realitat i de la follia humanes, un observador de les persones, de les seves fantasies i els seus anhels. I un espia de si mateix i de la seva psicologia. Serà aquest espionatge i observació  el què li permetrà escriure, finalment.


Tots els escriptors ho hauríem de ser una mica, d’espies. I observar-nos a nosaltres mateixos com a mínim tant com observem als altres. I treballar d’espies al servei de la nostra escriptura.